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Confundir la velocidad con el tocino buscando empleo

Imagina que vas caminando por una vía de tren, y de repente escuchas un pitido que te anuncia que un tren se dirige hacia ti. Aún te parece que está lejos, y ese camino sigue siendo cómodo, así que sigues pisando travesaño tras travesaño, sigues avanzando en ese viaje sin rumbo ni final. El tren también sigue su camino y allá en el horizonte, atisbas un resplandor que te anuncia que el tren se dirige hacia ti de forma inexorable, pero bajas la mirada y descubres nuevos travesaños que te están esperando para dar el siguiente paso.

 Pasa un tiempo, y un nuevo pitido te hace levantar la vista;  ya allí, a apenas doscientos metros, su luz ciega tu vista, el temblor de las vías te anuncia el impacto inminente y ante esta situación, el pánico se apodera de tu mente y surgen instintivamente varias posibles salidas a tu crítica situación.
  • Decidir seguir tu camino, caminando hacia el siguiente travesaño, sabiendo que puede ser el último, y confiando en que algo se apiade de ti y detenga al tren en su camino.
  • Apartarse a un lado, y dejarlo pasar, siendo como es, una amenaza incuestionable.
  • Detenerse y darse la vuelta. No hay otro camino que recorrer y el final es inevitable, por lo que es mejor no mirarlo a la cara y esperar a que todo haya sido una pesadilla abrazando la famosa frase «ojos que no ven…».

Esta metáfora tiene mucho que ver contigo si estás buscando empleo, el tren representa tu situación financiera y las diferentes formas de pensar pueden llevarte a situaciones muchas veces surrealistas para el que las ve desde fuera.

En ocasiones el buscador de empleo emplea herramientas en su búsqueda de forma sistemática aún sabiendo que estas no van a funcionar, como “echar curriculums” haciendo puerta fría. Es una manera de autoconvencerse de que se está trabajando en la búsqueda de empleo, pero en realidad es un autoengaño que nos termina llevando al “atropello”.

En otras ocasiones, aún es peor, nos enfadamos con el mundo y su injusticia y esperamos que algo o alguien ajeno resuelva nuestra situación, miramos hacia otro lado, delegamos la búsqueda en webs de empleo, o contratamos un coach, pensando que él/ella hará todo el trabajo y así, en caso de que nos veamos atropellados, será otro el “culpable”.

Y también se da el caso del que se resigna a “ser atropellado” ante su impotencia y desconocimiento de posibles soluciones, cuando nos vemos incapaces de abordar la búsqueda debido a creencias paralizantes como: soy demasiado mayor, no tengo experiencia, no tengo la formación suficiente, etc.

Fíjate, en todas estas situaciones estamos cometiendo el error de confundir la velocidad con el tocino, y me dirás, pero

¿Qué me estás contando?

Pues te lo resumo en esta frase, estás confundiendo el objetivo con el propósito, la consecuencia con el resultado, si me sigues leyendo intentaré explicártelo con más detalle.

Cuando tu situación económica aprieta, tu vida tiene un solo objetivo, encontrar una fuente de ingresos puntual o recurrente, la consecuencia suele ser la reducción paulatina de la exigencia en la búsqueda para acabar “buscando de cualquier cosa”. La ansiedad se hace dueña de la situación y el miedo paraliza toda tu proactividad y creatividad, pierdes el control, facilitando las situaciones paradójicas que te he explicado antes en la metáfora del tren que te atropella.

        De esta forma puedes acabar sufriendo alguna de estas situaciones:

  • Jugando a aparentar que buscas empleo cuando en realidad estás jugando a hacer que las horas pasen y que nadie se de cuenta de que no buscas empleo.
  • Apilando las facturas en casa, rezando para que todo se resuelva, mientras juegas con tu teléfono móvil.
  • Aceptando cualquier empleo, para descubrir un tiempo más tarde, que fue peor el remedio que la enfermedad, pues te sientes vacío, ausente, desconectado.

La realidad es que en la búsqueda de empleo se dedica muy poco tiempo a descubrir tu propósito y nos centramos demasiado en la consecuencia, confundimos el objetivo con el propósito y aún peor, la consecuencia con el objetivo.

El objetivo de la búsqueda de empleo no es conseguir una fuente de ingresos, el objetivo de una búsqueda de empleo es “encontrar un empleo”. Y una de las consecuencias de encontrar un empleo (que no la única) es conseguir una fuente de ingresos.

Pero y el propósito ¿Cuál es? Casi puedo leer tu mente, está llena de billetes.

Se que esto quizá te deje un poco perplejo, pero si quieres indagar sobre cuál es tu propósito debes de preguntarte ¿para qué buscas empleo?, como imaginarás la respuesta no se responde empezando tu frase con Porque…, esa respuesta debe empezar siempre con Para que…

Y una pista más, esa respuesta no está fuera de ti, sino en tu interior y tiene que ver con tus valores, con tus talentos, con tus conocimientos y experiencias, tiene que ver con cómo quieres vivir tu vida, con tus necesidades más íntimas y conecta con la motivación que hará que te levantes totalmente enchufado cada día.

Cuando encuentres tu propósito en tu búsqueda de empleo, sencillamente te echarás a un lado para descubrir que hay varias formas de subirte a ese tren.

Esta no es la primera entrada sobre empleabilidad, si te ha gustado te sugerimos que empieces en REINVENTARSE. Si esta entrada te ha gustado también puede ir a la siguiente en SAL DEL CAMINO DE BALDOSAS AMARILLAS.

Si tienes dudas y necesitas pasar a la acción, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

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