El juego de todo o nada.

   Miras al desconocido a la cara, pero solo puedes ver sus ojos. Escudriñas con desconfianza su mirada, pensando que hace solo unos meses, los terroristas  eran los únicos que ocultaban su rostro tras una máscara.

   Todos nos hemos vuelto un poco más extraños y peligrosos a los ojos de los demás, presos de la desconfianza y el miedo, abrazados a un futuro que no llega donde la esperanza una vez más es recuperar aquello que no valoramos lo suficiente ayer.

   Me cruzo con un perro, y en su mirada imagino como siente un cierto grado de satisfacción, hoy, yo tambien llevo un bozal.

   Entro en el coche tras un breve paseo y siento que ese lugar es un nuevo espacio de libertad, estrecho, cerrado, acristalado como el mundo que nos hemos construido, mostrado desde un escaparate, pero inalcanzable para el de fuera e irreal para el que está dentro. Aparentemente seguro, pero peligrosamente incierto.

   La radio vuelve a lanzar las cifras de los muertos que ahora, ya necesitan de etiqueta para ser considerados, muertos que alcanzan la soledad antes incluso de abrazar la tierra, lágrimas que caen a un vacío cruel e inhumano y que no pueden ser ahogadas por ningún abrazo. Nos perdemos en las pantallas, buscando un mundo a salvo de nosotros pero solo cavamos un poco más el hoyo en el que nos estamos enterrando.

   No nos damos cuenta que aquello que echamos de menos hoy lo despreciamos ayer, y hoy seguramente estamos despreciando algo, que mañana perderemos y es que en el juego de la vida hemos venido a perder y a aprender valorar lo que aún hoy podemos disfrutar porque mañana, algún día, lo perderás todo.

– Siente el frío en tus pies, y el peso de tu cuerpo al levantarte por las mañanas.

– Toca tu pecho para sentir que aún estás aquí, vivo.

– Moja tu cara con el agua cristalina que sale por tus grifos, un milagro solo al alcance de muy pocos en este mundo.

– Comprende que aún estás a tiempo de amar, de soñar despierto, de besar a un ser querido, de decir un hasta luego, un gracias o un perdón; una palabra amable, un halago, o incluso  de escribir un verso.

– De mirar al cielo y sentirte único por poder contemplar la mayor maravilla a nuestros ojos.

– Siente el alimento regenerar tu cuerpo, saborea manjares, da igual si son nuevos o muy conocidos.

– Aún puedes oír de nuevo tu canción favorita, y sentir una vez más como tu cuerpo se estremece con ella.

– Hoy todavía puedes ayudar a un semejante, y sentir su agradecimiento sincero e incluso pedir esa ayuda que tanto necesitas y comprender lo importante que es tener una mano amiga.

   Lucha por aquello que quieres, que deseas para ti mañana, pero no olvides, que cada día, en esta partida que andas jugando, te las juegas a todo o nada.

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