La cicatriz

La Cicatriz

Han pasado ya dos años desde el día en que me desperté tetrapléjico y mudo en la UCI del Hospital de Guadalajara, pero ahora ya no toca hablar de mi experiencia, si no la conoces, te recomiendo visitar antes la entrada EL DÍA EN QUE ME CONVERTÍ EN UNA PLANTA.

Paseo por la calle como me gusta hacer cada día, para sentir la vida fluir a través de mí y me olvido de que está ahí, en mi cuello, para recordarme  lo que me ocurrió, hace ya dos años, aunque aún me parezca imposible.

La gente me mira y yo les devuelvo una mirada de tranquilidad, se que provoca una mezcla de miedo y asco, ese agujero que ahora forma parte de mí. Es la cicatriz más visible que sí habla de quién soy, aunque no es la única, otras andan ocultas a la vista incluso dentro de mi alma.

No olvides nunca que tus cicatrices si que hablan de quien eres, de las experiencias que viviste, de los retos que superaste, las heridas que sanaste y de tus ganas de vivir. No son un motivo de orgullo, sencillamente son porque estás y eso sin duda es lo más importante.

Hace ya dos años de desperté de la pesadilla infinita para sumergirme en otra aún peor, algo difícil de asumir y de enfrentar pero, que otra cosa puedes hacer ante un problema sino tratar de superarlo, de confrontarlo, de jugar la partida hasta el final.

 

Hoy todo parece un mal sueño, y por eso la cicatriz me obliga a recordar lo que el virus me quitó, pero tambien a reconocer cuanto me ha dado, sin duda por aquellos quedaron por el camino, y por los que andan ahora peleando; por eso siento la necesidad de compartir contigo los aprendizajes que me han hecho hoy una persona distinta, ni mejor ni peor, solo diferente, quizá más fuerte y paciente.

Mi primer aprendizaje, casi nada más despertar, fue comprender que lo más importante de la vida, nos pasa totalmente desapercibido porque lo damos por seguro, y entre todas las cosas me quedo con una, y es respirar. Sentir como entra el aire en los pulmones sencillamente es la señal de que puedes seguir peleando, luchando por tus sueños, cada vez que inspiras, un mundo nuevo de posibilidades está disponible para ti; si algo debo recomendarte es que, si fumas, dejes de hacerlo, y si lo intentas y caes, lo vuelvas a intentar hasta que lo logres. Te aseguro que sentir que el aire no entra en los pulmones ha sido la peor experiencia de mi vida.

Cuando se habla de enfermedad, es cuando echamos en falta la salud, en ese trinomio de la supuesta felicidad que forma con el dinero y el amor. En aquellos momentos el dinero me importaba más bien nada, aunque si no hubiese sido por él, el hospital donde me salvaron sencillamente no existiría. La falta de salud lo borra todo, y entonces ya no importa nada, nada salvo una cosa, EL AMOR. A falta del amor de mis seres queridos, recibí desde el principio el amor incondicional de todos aquellos que me cuidaban y te aseguro que, sin él, no habría podido salir adelante. Con el amor de tu lado, cualquier reto es asumible por grande que sea, tenlo muy en cuenta, pues el amor puede ser dado de forma incondicional, no necesitas motivos, ni permiso para amar, así que AMA.

Me llegaron mensajes a través de videos, videoconferencias, conversaciones (bueno eran más bien monólogos, yo solo escuchaba) y tras un tiempo comprendí que se puede amar sin permiso, pero no se puede forzar la amistad, sencillamente no se puede ser amigo de quien no quiere serlo. Qué más da, siempre podrás seguir amando.

Déjame que piense, tras las pesadillas que han quedado en mi como recuerdos del pasado, entre las sombras, la niebla y el miedo, estaban los compromisos, la esperanza y los proyectos por terminar y todo eso, se convierte en esos momentos en asideros a los que te puedes agarrar para lograr seguir respirando y evitar perder lo único que te queda, porque de eso descubres que va la vida, de perder, de aprender a perderlo todo hasta que ya no te quede nada, por eso te invito a comprender que la vida no va de tener, sino de disfrutar de lo que tienes ahora, justo en este momento.

 

Allí, mientras estuve en coma y durante varias ocasiones, acabé flotando en la nada, en la oscuridad más absoluta, rodeado de silencio y vacío, de ausencia y olvido, allí donde parece que te espera el miedo y la muerte, allí donde acaba todo, en realidad te espera la tranquilidad y la certeza, el sosiego y la paz, la calma absoluta, por eso no tiene sentido temer el final, en él no hay sitio para la impaciencia y el miedo, solo hay sitio para el amor.

 

Caminar, correr, subir o bajar, levantarse, eso es sencillamente ser libre, si puedes hacerlo, estás a un paso de la felicidad, aunque creo que incluso sin eso, se puede aprender a ser feliz, yo encontré la felicidad en el vuelo de los pájaros, el vagar de las nubes, incluso en el claxon de los coches que no podía ni ver, pero que me permitían saber que allí fuera, la vida aún me estaba esperando.

 

Saborear, beber, y conversar ya no son simples placeres, sino lujos que no llegamos a comprender hasta que los perdemos, disfrútalos siempre que puedas,  siempre consciente.

Y detrás de todo, apoyando en el sufrimiento, está lo único que permanecerá frente a viento y marea, anhelando un regreso que se pone en riesgo tras cada llamada de teléfono, la familia, los amigos, tus seres queridos, que son la energía que mueve la existencia de cada uno de nosotros sin que nos demos cuenta. Cuando todo se pierde, en realidad aún quedan ellos, aún presentes, llorando por la pérdida que en realidad no es tal, pues tú ya formas parte de ellos igual que ellos, forman parte de ti, (así lo viví en varias de mis pesadillas).

 

Hoy sano, y sabiéndome un privilegiado con mucha mucha suerte, tengo el derecho y el deber de vivir, desde la tranquilidad y la paciencia, desde la empatía y la comprensión, desde la ilusión y el respeto, desde la tolerancia para poner punto y seguido, y espero de corazón que podamos conocernos por el camino.

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1 comentario en «La cicatriz»

  1. Hermosas y sabias palabras después de una experiencia tan dramática. Son estas experiencias extremas las que hacen que valoremos más lo que tenemos y no perdamos el rumbo en una carrera sin sentido por tener cosas que realmente no son las importantes en la vida.

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