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El niño que fuimos debería buscarnos el empleo

 Seguimos en esta serie de entradas indagando en la #Conquistadelempleo trabajando de dentro hacia afuera como te presentamos en nuestra primera entrada de la serie de empleabilidad en REINVENTARSE, si es la primera vez que nos lees te recomendamos que empieces por ella.

   Vamos a ir entrando ya en harina para promover tu empleabilidad y hoy toca indagar en la forma de plantearse el futuro profesional desde una perspectiva más holística, y a esto me refiero superando un modelo tradicional ya caduco hace mucho tiempo en el que únicamente entraban en juego dos variables.

  • LA EXPERIENCIA

  • LOS CONOCIMIENTOS

  Estas dos variables tuvieron un enorme interés en un pasado en el que los puestos de trabajo eran para toda la vida, pero en las actuales circunstancias del mercado laboral, se antojan muy escasas, teniendo en cuenta los cambios tan disruptivos que sufre el actual mercado laboral.

   Enfocar tu búsqueda de empleo apoyándote únicamente en un curriculum basado en tu experiencia y tus conocimientos es centrarte en tu pasado para construir un futuro muy diferente a lo que has vivido hasta ahora y además, en muchas ocasiones, este pasado es corto aún como es el caso de los buscadores jóvenes que pueden tener muchos conocimientos, pero muy poca experiencia, o los seniors, personas con muchos conocimientos y experiencia pero que quizá se han quedado obsoletos.

   Otro hándicap de basar nuestra búsqueda únicamente en estas dos variables es la falta de diferenciación, ya que actualmente hay muchas personas en búsqueda de empleo que probablemente estén en la misma posición que tú respecto a ellas, lo que dificultará diferenciarte entre el exceso de demandantes de empleo.

 Por estos motivos te recomendamos que trabajes tu búsqueda de empleo mirando no solo al pasado sino también dentro de ti, y para ello hay una herramienta que necesitas conocer y trabajar con intensidad, es el concepto de IKIGAI.

Ikigai es un concepto japonés que se identifica con una forma de estar en el mundo, incluso te diría de vivir la vida; nosotros te invitamos a que nos acompañes e indagues con ella tu objetivo de empleabilidad para descubrir porque es tan importante ir un paso más allá de tu mera experiencia y formación.

Ikigai es un estado interior en el que se ponen en valor cuatro facetas tuyas:

–         Tus talentos, aquello que se te da bien hacer de forma innata.

–         Tus pasiones, aquello que hace que el tiempo vuele sin que te des cuenta.

–         Tu profesionalidad, aquello por lo que otros están dispuestos a pagarte.

–         Lo que el mundo necesita de ti para poder seguir avanzando.

 

Esto no quiere decir que debas enfrentar tu Conquista del empleo de espaldas a tus conocimientos y tu experiencia, ambas facetas están contenidas en el Ikigai, pero además de ellas entran en juego otros componentes que son únicos en ti y que por tanto te permitirán diferenciarte del resto, como por ejemplo tus talentos, tus pasiones y por supuesto tu propósito.

Trabajar en identificar nuestro Ikigai tiene un componente adicional que va más allá de la mera diferenciación y es que nos abre la puerta a enfocar nuestra búsqueda, hacerla más concreta y sobre todo más motivadora, pues te ayuda a sentirte totalmente integrado y congruente con tu propia búsqueda.

 

En el cuadro adjunto podrás ver un resumen muy gráfico que te permitirá comprender mejor que es el IKIGAI, intersección entre tu pasión, tu misión, tu vocación y tu profesión. También podrás identificar de forma precisa la situación en la que te encuentras ahora en función de tus emociones.

  • Si te sientes vacío es porque pasas muchas horas haciendo un trabajo que no amas, aunque resuelva tus necesidades económicas.
  • Si sientes escasez de recursos, aunque tu actividad profesional te llene emocionalmente probablemente estarás ejerciendo un trabajo por el que otros no estén dispuestos a pagarte o lo hacen escasamente, eso además te da la sensación de no sentirte valorado.
  • Si sientes incertidumbre, miedo al futuro aunque estés trabajando, probablemente estés ejerciendo una profesión en la que no eres bueno, lo que te hace sentir inseguro.
  • O puede que te sientas como desconectado, y aunque satisfecho porque haces lo que te gusta y se te da bien tu trabajo no aportas nada a este mundo, entonces es cuando estás desconectado de tu propósito.

Párate un momento y siéntate, piensa como te levantas por la mañana, conecta con esa energía y ubícate en este diagrama en función de esa sensación (escasez o abundancia, vacío o plenitud, incertidumbre o certeza, falto de un propósito o enfoque total).

 

 ¿Lo tienes? Si lo tienes y has trabajado con nosotros las entradas anteriores tienes alcanzado ya un 50% de tu objetivo, muchas miles de personas jamás llegan hasta aquí.

  • Tienes un objetivo definido – Quieres encontrar un nuevo horizonte profesional.
  • Sabes en que punto te encuentras justo ahora y que debes hacer avanzar.

A partir de aquí vamos a trabajar cada uno de los círculos para que puedas descubrirte y construir tu búsqueda con la completa seguridad de que hay un lugar en el mundo donde puedes desarrollarte con total plenitud.

1. Eres aquello que amas:  Tus pasiones

      El principal problema de nuestra desconexión con aquello que amamos hacer tiene que ver con nuestras propias creencias sobre el mundo del trabajo. En algún momento desarrollamos la creencia de que trabajar equivale a sufrir, que el trabajo es algo insano que nos debe hacer sentir mal, algo solo necesario para comer y tener cosas que nos obliga a desconectarnos de quienes somos, aquella frase maldita de “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”. 

Piénsalo un momento, te aseguro que no es cierto, no hay que sufrir para ganarse “el pan”, sencillamente en algún momento de nuestra vida decidimos poner el dinero por delante de nosotros mismos y ese día abandonamos nuestra pasión en el fondo de nuestra alma, como si fuese una especie de tesoro escondido que no queremos ensuciar, pero es precisamente cuando desarrollamos nuestra pasión que conectamos con nuestra energía vital; no existe cansancio ni horarios cuando de nuestras pasiones se trata y conectar con esa energía es fundamental en nuestra búsqueda de empleo. Esa es la motivación que necesitamos encontrar para mantenernos en la búsqueda de forma persistente, para lograr nuestro objetivo sin caer en el desaliento.

   Hablar de pasiones es hablar de verbos, es hablar de acción, es decir que para encontrarlas debes recordar esos momentos en los que se te pasa o se te pasaba el tiempo volando, incluso cuando eras niño. Olvídate de si eso te repercutió económicamente o no, en este punto esto no es importante. Rescata a tu niño interior para hacer este ejercicio, piensa como disfrutabas de niño, como se te pasaba el tiempo volando, sin ganas de comer o de dormir, solo disfrutando. Piensa si jugabas solo o te gustaba jugar con amigos, si disfrutabas más en la calle o en tu cuarto, recuerda aquellos momentos y escribe.

   Ábrete una lista y no pongas menos de 10 cosas, 10 verbos que tengan que ver con eso que hace que tu corazón lata con fuerza, sonrías, te enfoques y disfrutes. No te pongas peros, no te pongas tabúes, solo escribe y siente, descúbrete, libérate y por supuesto deja la lista abierta por si en adelante tienes que añadir verbos nuevos, pero recuerda, siempre verbos, acción.

   Guarda esa lista y busca nuestra próxima entrada para trabajar el siguiente círculo la semana que viene, y ahora, date un pequeño homenaje por el trabajo bien hecho.

   Te esperamos en nuestra siguiente entrada, SUPERMAN EN LA COLA DEL PARO.

Te recuerdo que nuestro equipo de coaches están a tu disposición y que tienes una sesión gratuita de media hora para que hablemos.

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