Ser lo que hiciste el último verano

Estamos a primeros de año, estrenando este 2022, un año cargado de incertidumbres y amenazas, que se recibe con la cautela del que sabe que todo puede cambiar ya en un segundo. Es tiempo de repasar nuestros propósitos vitales, nuestros objetivos anuales y que logramos conseguir en el año anterior. Quizá seas de los que se propusieron emprender una nueva vida profesional o quizá te propusiste dar un impulso a tu actual carrera, en cualquiera de los casos estamos aquí para ayudarte a mantenerte enfocado en tus resultados y es por ello que en este primer post del año queremos terminar con la serie de entradas que tienen que ver con el IKIGAI para la BÚSQUEDA DE UN EMPLEO o REINVENCIÓN PROFESIONAL.

Seguimos indagando en esta forma particular de buscar un nuevo futuro profesional desde dentro, desde aquello que somos que es justamente lo que podemos ofrecer. Venimos trabajando esta metodología desde la entrada El niño que fuimos debería buscarnos el empleo, en ella apuntamos el concepto del IKIGAI adaptado a la búsqueda de empleo o salida profesional.

En las dos últimas entradas hemos trabajado dos conceptos que habitualmente se pasan por alto en la búsqueda y que son primordiales en nuestra diferenciación en el mercado y en nuestra cualificación como profesionales.

– Nuestras pasiones – como una vía para buscar trabajar de aquello que siempre nos gusta hacer.


– Los talentos – como un acercamiento a dedicarnos a aquello que se nos da bien de forma innata.

Le llega el turno a aquello que generalmente ponemos en primer lugar en nuestro curriculum, y son nuestras habilidades/experiencias y nuestros aprendizajes/conocimientos.

Sin duda el Curriculum es un documento curioso, a caballo entre el pasado y el futuro, lo que fuimos y lo que queremos ser; nuestros talentos y pasiones hablan del presente, de quienes hemos sido todo ese tiempo y seguiremos siendo en el futuro; es decir, esa parte inmutable e íntima que conforma nuestra marca personal, nuestra seña de identidad diferencial, de la que no podemos desprendernos, ni debemos menospreciar. 

 

Aquello que hiciste, construyó lo que hoy eres, aquello que haces ahora, construirá lo que serás.

Pero en el curriculum hay dos caras nuestras que debemos comprender:

– Nuestro pasado en función de lo que hicimos y lo que aprendimos haciéndolo, habla de quienes somos hoy también. Aquí queda englobado todo aquello que hicimos en nuestra vida y que de alguna forma aportó valor a otros, generalmente se suele confundir con aquello por lo que te pagaron, pero esa es solo una parte de lo que hiciste. Recuerda, para aportar valor hay que poner el foco en aquel que lo recibe; que cosas hiciste que resolvió problemas a otros, independientemente si fuiste directamente remunerado por ello o no. De igual forma ocurre con nuestros aprendizajes, es probable que mucho de lo que sabes lo aprendieses en alguna formación, pero otras cosas las aprendiste trabajando, colaborando, viviendo, esos aprendizajes van más allá de los meros conocimientos que pudieses adquirir en un libro, comprender la diferencia, es saber vender experiencia en lugar de formación.

– Nuestras aspiraciones, inquietudes y objetivos actuales hablan por nosotros mismos de quienes queremos ser en el futuro, sobre como hablan de nosotros nuestros actos y errores  pasados hablamos en este otro post, que te invitamos a visitar. Este apartado cierra este capítulo, y es que saber lo que se quiere es vital en la búsqueda de empleo, ya conocerás la famosa frase de que no hay puerto seguro para el barco que navega sin rumbo.

De esta forma el curriculum como herramienta paradigmática de la búsqueda de empleo y reinvención profesional, toma un nuevo impulso más allá de lo que hicimos, para convertirse en un relato constructivo de valor que no solamente debe repasar  nuestras actividades pasadas y el valor que tienen hoy, sino que es una declaración de intenciones en el presente, para dar valor a un futuro  que aspiramos poder construir, a través de nuestra próxima actividad profesional.

Dicen que el curriculum tradicional ha muerto, aunque creo que sigue siendo una herramienta de autoconocimiento extraordinaria para comprender quienes somos, como llegamos a nuestra situación actual y cuales son nuestras aspiraciones y objetivos futuros, su estructura, contenidos, desarrollo y formatos no es el objetivo de este post de hoy, sino recoger todo lo aprendido en esta serie de IKIGAI para la búsqueda de empleo con el fin de construir un relato muy completo sobre quien eres como buscador de empleo desde tu propio punto de vista. Comprenderte, entenderte, asimilar las decisiones que tomaste en el pasado y sus consecuencias hoy son el punto de partida para poder aspirar a cambiar,  para poder aspirar a hacer para ser quien tu deseas.

Recuerda, si es la primera vez que nos lees, te recomiendo que empieces por el principio en esta entrada: REINVENTARSE.

Y si quieres seguir leyendo la siguiente entrada puedes encontrarla en APRETANDO LOS DIENTES SOLO CONSEGUIRÁS UN DOLOR DE MUELAS.

 

Compártelo si te gusto, y deja tu comentario.

Deja un comentario

4 + 4 =