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Mirar atrás…para coger impulso

Foto de Reed Naliboff en Unsplash

Se acerca el final del año, y entran ganas de echar la vista atrás. Las webs y redes sociales se cargan de contenidos que tienen mucho que ver con hacer balance del año que acaba, aunque si lo piensas un poco, ¿qué es un año?.

El tiempo es un convencionalismo, vaya, un invento del ser humano, porque de forma innata necesitamos medirlo todo, compararlo todo para de esta forma, adelantarnos a un futuro incierto y peligroso. Hacer balance, es centrarnos en el pasado, echar una mirada al retrovisor de nuestra vida y comparar nuestros propósitos con nuestros resultados. Si al principio del año nos propusimos adelgazar, la báscula hoy nos confrontará con la realidad de quienes somos y de lo comprometidos que estuvimos con nosotros mismos.

Con las comparaciones, conviene tener cuidado, porque habitualmente cometemos un error que tiene que ver con aquello con lo que nos comparamos, es decir, con la referencia, de esta forma simplificamos el análisis a la máxima expresión, y habitualmente nuestro cerebro nos hace trampas, llevando la comparación con aquello que nos es muy difícil de alcanzar. El motivo de esa forma de actuar tiene que ver con el ponernos en la posición de víctimas, que como sabes, lejos de ayudarnos de cara a lo que tenemos por delante, nos frenará.

El buscador de empleo, cuando hace balance pensará en lo mucho que se esforzó en alcanzar el objetivo, la cantidad de currículums que imprimió, la cantidad de ofertas a las que aplicó, todas esas entrevistas que no lograron su objetivo y enfrentará toda esa frustración con el hecho de que no ha logrado su objetivo. Cuando no logramos el objetivo, sufrimos una decepción para con nosotros mismos, que reduce nuestro amor propio, y eso justamente logra el efecto contrario al que debemos buscar, empoderarnos.

Pero además el objetivo del buscador de empleo, es un objetivo público, y el fracaso en su consecución es por consecuencia algo que sabrá todo el mundo, este hecho, provoca además un segundo riesgo ligado con sentimientos de incapacidad y vergüenza. Una montaña emocional que lejos de empoderarnos de cara a nuestros siguientes pasos, nos invitará a la reclusión y al alejamiento de la acción.

Llega el momento de cerrar ciclo, de echar la vista atrás desde el desapego emocional al resultado, llega el momento de centrarnos en lo que logramos hacer y reflexionar sobre lo que debemos hacer desde hoy para cambiarlo, llega el momento de seguir construyendo desde la comprensión de que hicimos todo lo que supimos y pudimos hacer, y que precisamente por eso ahora estamos en disposición de dar el siguiente paso, subiendo el nivel del esfuerzo, sintiendo que ahora si que podemos lograrlo. 

No hay cierre de ciclo, sino superposición de acciones, de situaciones, de comprensión sobre lo que hemos alcanzado, y que hemos aprendido sobre ello, llega el momento de utilizar la arena del fracaso, para crear la argamasa que nos permita construir el siguiente peldaño en la escalera hacia nuestros propósitos.

Por eso te invito a que te desapegues del resultado y te centres en tus logros, aquello que fuiste capaz de hacer y reflexiones de forma sincera sobre lo que necesitas repetir, lo que necesitas mejorar, aprender, conocer, lo que necesitas alejar para poder avanzar, lo que precisas comprender sobre lo que te impidió lograrlo durante este último año para desde ahí, crear las condiciones que te ayuden a crecer, a compartir, a impulsar hacia delante tu búsqueda, con el convencimiento de que estás tras este último año, un poco más cerca de lograr tu objetivo.

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Tú sabes que no buscas empleo

La búsqueda de empleo es una tarea muy bien descrita por parte de agentes sociales, mentores profesionales, orientadores laborales e incluso coaches de cambio profesional. Todos ellos saben que para encontrar trabajo hay que realizar una serie de pasos que ejecutados de forma secuencial terminan en éxito en un porcentaje muy elevado de los casos; esto es así eminentemente en países desarrollados o en vías de desarrollo. Pero entonces ¿Por qué cuesta tanto encontrar empleo?

La búsqueda de empleo es una tarea con una enorme carga emocional, en la que la persona suele embarcarse en una carrera contra el tiempo en el que cada día que pasa sin lograr el objetivo (un objetivo en teoría concreto) la autoimagen personal y la imagen social van decayendo, de forma que al pasar unos cuantos meses, los peores temores empiezan a hacerse realidad.

Ya hemos comentado en esta serie de post sobre empleabilidad que necesitamos aprender sobre nosotros mismos para colocarnos en la casilla de salida pero en algunas ocasiones, problemas más graves impiden nuestra empleabilidad, es cuando estamos perdiendo la partida nada más empezar y no nos hemos dado ni cuenta.

Los pasos a seguir para conseguir emplearte puedes encontrarlos en los anteriores post que empezaron aquí, y puedes embarcarte en la aventura de recorrerlos en soledad, pero la tarea se hace dura, sentirás como el fracaso te golpea sin poder tener una visión externa que te ayude a aprender de tus errores. Por ese motivo es mucho más grato (y efectivo) hacer el camino en compañía de otros, para acabar construyendo un equipo donde se multipliquen las posibilidades de éxito.

Además también puedes contar con la ayuda de profesionales como los que te he comentado al principio del post, personas que pueden abordar la tarea de ayudarte de forma diferente pero que sin duda te podrán aportar esa visión necesaria para que logres tu objetivo, aunque todos ellos saben que en ocasiones no funciona, en ocasiones hay algo dentro del buscador de empleo que impide su logro, algo que ni siquiera él conoce; es cuando ni siquiera sabes que en realidad, no buscas empleo.

En ocasiones la búsqueda de empleo se convierte en una cortina de humo, en una excusa para no abordar otros problemas, otros retos más grandes y a menudo complejos, que de forma inconsciente están presentes en la búsqueda, bloqueándola; en mi experiencia como mentor de busqueda de empleo lo he visto en varias ocasiones, personas que en realidad tienen otras tareas que ellos saben que son más importantes como tratarse de una enfermedad grave, cuidar a un familiar enfermo o incluso abordar un problema psicológico como puede ser la ansiedad, el stress o la depresión.

Te lo digo en serio, si en esta aventura no estás al 100%, sencillamente no estás, tu mentor podrá darse cuenta de este obstáculo que te está atenazando, pero no te podrá ayudar; en estos casos, sin duda el acompañamiento terapéutico se convierte en prioritario y la mentorización pasará a ser un complemento.

Hay muchos buscadores de empleo que dicen que cuando logren su trabajo, todos esos problemas desaparecerán, se acabará la ansiedad, el estrés o la depresión, pero generalmente ellos mismos saben que no es así, probablemente porque esos mismos problemas fueron los que les alejaron de su anterior trabajo.

Es importante que te preguntes que es lo primero en lo que piensas nada más levantarte por la mañana, esa es justamente tu máxima prioridad subconsciente, quizá esto te sirva de pista para saber si necesitas contar con un psicólogo que te ayude a recuperar tu centro, tu poder, tu fuerza de empuje, para desde ahí, RECONSTRUIRTE.

Te invito a que visites esta entrada para trabajar este asunto del equilibrio entre las diferentes facetas de nuestra vida en BUSCAR EL EQUILIBRIO, NO ES ESTARSE QUIETO.

Por cierto, como siempre recomiendo, si es la primera vez que nos lees, te recomiendo que empieces por el principio, en la entrada REINVENTARSE.

 Puedes continuar con la serie sobre empleabilidad en TRAS LO QUE TEMES, ESPERA LO QUE DESEAS.

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