Asentar las necesidades fisiológicas tiene mucho que ver con la cantidad de problemas que eres capaz de resolver, esto lo puedes trabajar mejorando tus conocimientos y experiencia, enfrentándote a salir de tu zona segura habitualmente para aprender nuevas habilidades y obtener nuevos conocimientos y experiencias. Cambiando tus hábitos, tus costumbres, tus lecturas y maestros. Ampliando tus fuentes de información, incluso a aquellas con las que no estés de acuerdo, indagando en nuevos valores, poniendo en cuestión tus principios, tus normas , tus creencias y mejorando tu cultura financiera.
Para sentirte más seguro necesitas saber manejarte en diferentes ámbitos, en diferentes sectores, probando, equivocándote, manteniendo tu mente abierta a nuevos universos de conocimiento y realidad, aunque sobre todo aprendiendo que solo siendo responsable del problema puedes lograr resolverlo, no existen culpables de tu situación sino aprendizajes pendientes de realizar.
Somos seres sociales, no podemos vivir solos, de espaldas al mundo, conocer el entorno y las personas con las que compartes el camino se hace imprescindible para atreverse a dar el paso a conocer a aquellos a los que puedes ayudar con sus retos y que probablemente, podrán ayudarte a ti con los tuyos. Si te conviertes en un altavoz pidiendo ayuda, tu voz se ahogará en el mar de sufrimientos. Aprende a comunicar, aprende a presentarte, escribe y lee como vías para conocer a otras personas que quizá antes pasaron por donde tú estás hoy. Descubre las biografías.
Y a partir de ahí, toca redescubrirse, reescribirse como diría el gran Javier Clavero, comprender que aquello que perdiste siguió esperando su oportunidad dentro de ti, desde ahí el único camino pendiente, es el de ayudar a otros que como tú, les tocó empezar desde cero.
Por cierto, si es la primera vez que nos lees, te recomiendo encarecidamente que empieces por el principio en REINVENTARSE, y si te ha gustado mucho la entrada y quieres continuar, puedes hacerlo en TÚ SABES QUE NO BUSCAS EMPLEO.